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martes, 4 de diciembre de 2012

Narrative Science: ¿el fin del periodismo?




                   HAL, la computadora al mando de la nave en Space Odissey de Stanley Kubrick (1972)




En la célebre película de Stanley Kubrick, Odisea en el Espacio de 1972, la computadora que controla la nave en la que viaja el protagonista, cobra conciencia de sí misma y termina por rebelarse ante su amo. Igual que un barco en altamar, la nave amenaza con hacer zozobrar la misión y acabar así con la vida de su tripulante. El héroe, como Perseo con la Medusa, consigue anular la rebelión de la máquina destruyéndola. Esta metáfora, hoy luego de cuatro décadas, lejos de parecer una trama de ciencia ficción, se convierte en una inminente realidad.

Un grupo de investigadores de una universidad norteamericana han desarrollado un sofisticado software llamado Narrative Science cuya tarea consiste nada más y nada menos que en escribir contenido, al menos por el momento, periodístico. Artículos, crónicas, columnas, reseñas y otros productos de la literatura periodística, podrán ser creados en cantidades industriales, lejanas incluso para escritores tan prolíficos como Dumas o Balzac, para los usuarios que así lo requieran. Entonces surgen las grandes preguntas: ¿Está la industria periodística ad portas de una crisis de la modernidad? ¿Pasará a ser el oficio de redactor, escritor o periodista, obsoleto y semejante al del operario de la maquila, cuyo tiempo se ciñe a guiar la máquina para que esta cumpla con sus deberes de manera óptima? Eso sólo lo dirá el tiempo. Los estudiosos de la tecnología y su trepidante avance, estiman que en unos cinco años, este software estará produciendo la mayor parte del contenido que podemos leer en la Internet. Esta herramienta, por supuesto, reducirá costos y valioso tiempo de agencias de noticias, periódicos, revistas; diferentes industrias de las distintas ramas periodísticas se verán beneficiadas por esta creación del ingenio humano.

En el siglo XIX, escritores como Alexandre Dumas y Fiodor Dostoievsky, escribían sendos artículos, crónicas y relatos, ceñidos a contratos leoninos para poder ganarse el pan de cada día. Dentro de unas décadas, en los escasos libros impresos que existan, quizá podrán leerse las novelas generadas por una computadora cuyo operador únicamente, se habrá limitado a sentarse a encenderla, como un mayordomo haría con un escritor de prestigio, velando por que se halle dispuesto y nada le falte para llevar a buen puerto su obra. Su estilo será alabado, comparándosele con Proust, Dickens, Tolstoi, Kafka o García Márquez. Su tono oscilará entre la ronda infantil, pasando por la épica, la picaresca y el estilo indirecto libre. Ganará seguramente premios literarios y cuando se consuman sus partes, ya obsoletas, se le hará una digna ceremonia fúnebre donde sus piezas serán llevadas a un lugar semejante a un panteón y donde tendrá reposo junto a otros genios no humanos, que como él contaron la historia de sus congéneres que leerán los androides en los descansos de sus tediosas labores.            



Para ampliar la información:

http://www.lanacion.com.py/articulo/102416-nuevos-medios-no-sustituyen-a-periodistas-profesionales.html






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