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viernes, 8 de febrero de 2013

Reseña: novela HHhH de Laurent Binet



                                                   HHhH - Laurent Binet



                             Operación Antropoide: el atentado contra Reinhard Heydrich



La novela histórica, a veces da frutos extraños y sabrosos. El género en particular ha dado obras de diferente alcance y aliento sobre todo en la segunda mitad del siglo XX y comienzos del XXI, donde llega incluso a ser banalizado con argumentos, personajes y temas más cercanos a los culebrones televisivos que a la literatura pura y dura. Desde que en el siglo XIX en Inglaterra, Sir Walter Scott inaugurara el género con su  célebre Ivanhoe, distintos autores fueron animados a hacer lo suyo, como por ejemplo el homérico León Tosltoi, con su monumental fresco sobre la guerra ruso-francesa y su narración de toda una época: desde las veleidades de la aristocracia rusa, hasta los mecanismos sicológicos de los comandantes del ejército zarista enfrentados al poderío arrogante del general corso.

En el siglo XX, otro poeta y escritor inglés: Robert Graves (1895-1985), tomó el género dándole un aire diferente. Hombre de gran erudición clásica, rigor académico y sensibilidad narrativa, legó a la literatura textos del calibre de “Yo Claudio”, novela biográfica basada en la historia del turbulento ascenso a la purpura imperial de Claudio, “el emperador idiota”, como él mismo afirma al principio de la obra y su inteligencia política entre los incesantes libelos y conjuras de la Roma Imperial; “Rey Jesús”, con esta especie de testamento apócrifo narrada por un cronista del siglo I conocido como Agabo el Decapolitano, hace un recuento de la vida del profeta, taumaturgo, mago y finalmente “mesías” Jesús de Nazareth, derrumbando su naturaleza mítica y sobrehumana tan respetada y sacralizada en Occidente como los griegos lo hicieran con Apolo. 

Entre otros grandes representantes del género pueden nombrarse al escritor alemán Thomas Mann con su monolítica saga “José y sus Hermanos”, en la que exhibe la naturaleza de las contingencias humanas del patriarca bíblico vendido a los egipcios por su propia sangre. Obra sin rival y vilmente olvidada, es ejemplo de perfección en la construcción formal, tratamiento de los diálogos, descripciones juiciosas y destreza argumental que hacen que la historia respire a través de los vasos comunicantes con que el premio Nobel de 1929, nos recrea la vida de un judío en el antiguo Egipto de los faraones. No puede dejarse de lado a Marguerite Yourcenar con su exquisita y lirica “Memorias de Adriano”, obra de estilo epistolar donde el emperador Adriano nos lleva de la mano de su imperio, que el propio narrador ha llevado a expandir hasta los mismos confines de la Britania y que entre los recuerdos de su amadísimo amante Antinoo, recrea con exactitud cinematográfica y poética, una época de esplendor.




Podríamos extendernos en un dilatado recuento de obras, pero para no cansar al lector con más rodeos, vamos a tratar del tema que nos atañe. La reseña de Mario Vargas Llosa de una novela entre las tantas que produce el mundo editorial francés movió al autor de estas líneas a buscarla. El nombre de Laurent Binet, quien con esta obra ganara el premio Goncourt y que en Francia es comparable al Pulitzer en los Estados Unidos o la Booker en Inglaterra, consigue ―ante el incrédulo lector de su novela― una hazaña épica y técnica.

La brillante estrategia del autor consiste en poner en duda en todo momento el mismo material con que una novela se produce: la memoria y el tiempo. El lugar (Praga) y el tiempo (1942, durante la ocupación de los sudetes checos por los nazis), son el punto de partida de Binet. Cuestionándose siempre el cómo y el por qué de su empresa narrativa, nos confiesa en qué momento empezó a escribir la novela; sus interrogantes de corte técnico acerca de la estructura, el tiempo y la trama; su viaje por Praga y los sitios claves para el relato; las películas que vio y la cantidad de libros que leyó para revivir la operación Antropoide: una minuciosa conjura orquestada por la resistencia checa para acabar con "El Carnicero de Praga" o "La bestia rubia", sobrenombre por el que llamaban los oprimidos checos a Reinhard Heydrich, en cuyo palmarés se cuenta haber sido el artífice de la Solucion Final durante la conferencia de Wannsee, y ser el despiadado administrador del protectorado nazi de Bohemia y Moravia (cuyo apócope, en alemán, rezaba: “Himmlers Hirn heisst Heydrich”: o El Cerebro de Himmler se llama Heydrich, que da el extraño título a esta novela).

El punto crucial del relato se centra en el atentado fraguado desde Londres, donde funciona el gobierno checo en el exilio presidido por el presidente Eduard Benes. Churchill aconseja a Eduard Benes, el presidente checo exiliado, desestabilizar al régimen nazi, y para ello aconseja enviar dos de sus mejores paracaidistas que ejecuten el crimen del odiado invasor y verdugo. Aparentemente preparados para hacerlo, los sargentos Jan Kubiš y Jozef Gabčík, saltan sobre su patria invadida furtivamente; sin embargo llegado el momento de la ejecución, el destino aplica las leyes de Murphy y las cosas parecen salir peor de lo que esperaban. Los dos héroes, con la incertidumbre de los resultados de su acción, huyen del enemigo, quienes han cobrado venganza contra el pueblo natal de los héroes reduciéndolo a cenizas y buscando bajo las piedras a los acorralados conjurados, que ignoran el exitoso desenlace de su operación, y se han ocultado en la pequeña cripta de una iglesia, dan una verdadera batalla épica comparable a la de los trescientos guerreros de Leónidas, pero en este caso serán seis checos contra setecientos verdugos nazis.

Esta obra que sigue resonando en la mente de lector incluso luego de terminarla, lo lleva a reflexionar sobre los valores humanos fundamentales que son puestos en jaque durante una guerra, excitando su imaginación de manera vigorosa, para cuestionar la verosimilitud de la realidad histórica establecida. La historia de esta novela puede parecer manida ante el torrente de autores y obras que se han escrito sobre la Segunda Guerra, pero un argumento tan conmovedor como increíble, tan desgarradoramente real como fabuloso, estremece a quien conoce la historia de este sacrificio de la vida propia por la libertad de un pueblo, y por qué no, de la humanidad entera. Un libro indispensable, quizá como Casablanca o El Pianista pueden llegar a serlo.

Laurent Binet
HHhH
Editorial Seix Barral.
(Premio Goncourt)

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