Escritor por encargo

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viernes, 14 de junio de 2013

Reseña de "La Caza" de Thomas Vintenberg (2012)


    
              Trailer de “La Caza” de Thomas Vintenberg

Las emociones que el cine logra transmitir respecto a otras artes como la literatura, reverberan con potencia en la memoria del espectador, pues las imágenes recreadas con verismo y en movimiento, replican la vida a veces de una manera tan magistral que pueden ser chocantes. El ejercicio de estilo conocido como Dogma 95, por parte de Lars Von Trier y Thomas Vintenberg, desveló para los espectadores acostumbrados a una línea narrativa de historias convencionales, una nueva manera de ver la vida en el cine. Cintas como Celebración o Bailarina en la Oscuridad, dejan un regusto de acrimonia tras ser vistos. El espectador, expuesto a semejante aluvión de pasiones humanas, tan francas como una increpación que se nos lanza en plena calle abarrotada y por parte de un ser querido, termina estremecido y reflexivo cuando repara en estos hechos que muchas veces, no son tasados con el buen juicio que requieren.

El caso de La Caza, el director danés no es benévolo de ninguna manera con los espectadores. Al comienzo de la película, asistimos a una reunión fraterna de amigos a la orilla de un lado gélido del norte de Europa al que se lanzan para compartir un momento grato en mitad del crudo invierno. Mads Mikkelsen, el antagonista de James Bond en Casino Royale, hace el papel de un intachable profesor de una escuela de preescolares. Todo parece andar perfectamente, Lucas, es un buen amigo, mejor profesor y amante amoroso. Como en la vida suele pasar, un incidente, una palabra o un hecho cualquiera: un guiño o cualquier nimiedad que quiera el destino, destroza a su antojo el orden establecido por nosotros.

Una "adorable" niña, será su piedra en el zapato, poniendo a prueba la tolerancia, la crueldad, el honor, la inocencia y la locura de las normas, que a veces pensamos, deben ser impuestas para evitar que la sociedad se descarrile como un tren. Este filme tiene unos valores intrínsecos dramáticos que no pueden dejar de piedra a ningún espectador sensible. La veta bergmaniana de Vintenberg, lleva por momentos a tal nivel de realismo que quisiéramos alzar nuestra voz de indignación y de apoyo con el protagonista. Luego de casi dos horas uno se pregunta: ¿Realmente las sociedades funcionan como un reloj suizo o −más bien si nos ponemos a pensar mejor las cosas− las normas y las leyes no son, algunas veces, brutales imposiciones para aplastar a los inocentes so pretexto de corregir y castigar un hecho presupuesto?

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