Escritor por encargo

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domingo, 28 de diciembre de 2014

Stefan y Lotte, Petrópolis, 1942



Stefan y Lotte

Febrero 22 de 1942


Sobre la mesilla de noche, una botella vacía, un pañuelo y una lámpara; como una progresión que dejara entrever un aura de fatalidad. Un vaso, tres monedas en tamaño decreciente como un planeta y sus satélites junto a una caja de fósforos. Parecen signos de un arcano desconocido. Estos objetos se adueñan de la escena, pese a estar casi marginados; la fotografía carece de centro o de un eje propiamente dicho. Sobre la cama sostenida por fríos hierros, sobre la sábana bien ordenada y una gran almohada blanca, reposa la cabeza con los ojos cerrados y la boca entreabierta; él lleva una camisa impregnada de sudor —quizá de color oscuro— y una corbata negra. A primera vista, este aspecto podrá recordar otra imagen, ominosa, chabacana y vulgar; la del hombre responsable de que asistamos como trágicos espectadores a estas hórridas nupcias. A su lado, con las manos agarradas a las de su amante, yace ella, como inclinada para escuchar el murmullo de esa última respiración. Esta fotografía puede darnos una impresión idílica, la de una pareja que dormita tras una cena copiosa o un gran jolgorio. No es así. Germán Arciniegas, el polígrafo colombiano, los invitó a pasar una temporada en Colombia; los líderes conservadores, antisemitas y xenófobos, pusieron el grito en el cielo. En 1942, Stefan y Lotte, murieron en Petrópolis, Brasil, acosados por el fantasma del desarraigo, exiliados a su pesar; envenenados por el peso de sentirse parias hablando una lengua extranjera en un país extraño. 

sábado, 27 de diciembre de 2014

Arthur Rimbaud no habría escrito las Iluminaciones.


                                                             El poeta Germain Nouveau


La figura de Rimbaud es monolítica. Es imposible imaginar la poesía moderna, sin la demoniaca figura tutelar de aquel adolescente de ojos claros, perfil aquilino y peinado de monaguillo. El muchacho genial que se hastió de la poesía y decidió emprender una carrera como traficante de armas en África, pudo no haber sido el autor de las “Iluminaciones”. Según un crítico y estudioso francés, Eddie Breuil, el poeta de El Barco Ebrio no escribió las Iluminaciones, por la sencilla razón que sería producto de un error como copista de Rimbaud. En su libro “Du noveau chez, Rimbaud”, el profesor afirma luego de un concienzudo análisis de la obra rimbaudiana, que fue éste quien ayudó a copiar a otro poeta la célebre obra, y no al revés, como era de esperarse.


¿Quién es entonces el misterioso poeta?

Tras un encuentro en Stuttgart, Alemania, Rimbaud pidió a Verlaine, que le enviara una serie de poemas en prosa, a un oscuro poeta, de nombre Germain Nouveau. Verlaine no tenía idea de quién era aquel poeta simbolista. Nacido en Pourrieres, en 1851, llega con diecinueve años a París, buscando entrar en los círculos literarios. Aunque no encuentra a la pareja de amantes, traba amistad con Charles Cros, y conoce luego a Rimbaud. Parten hacia Londres, donde Verlaine purga una condena por herir a Rimbaud. Allí, se escribirán las Iluminaciones, de las que hasta ahora, se creía, eran obra del autor de Una temporada en el Infierno.

Un editor fantasma, le dio el título al grupo de poemas, sin autorización de Rimbaud, su supuesto autor, ni mucho menos de Verlaine, aunque le fuera encargada la tarea de enviarle a Francia los manuscritos a su verdadero autor, Nouveau. Este poeta hoy olvidado, fue en su tiempo bien conocido en los círculos literarios. Neurótico, afectado por distintas crisis, tuvo que ser internado en varios psiquiátricos. Al dársele el alta, Nouveau, se  convirtió en un peregrino y mendigo, llegando a dar con sus huesos hasta Roma y Santiago de Compostela. Germain Nouveau terminó sus días como indigente, viviendo de la caridad pública y las monedas escamoteadas en el atrio, a los feligreses de la iglesia de su pueblo natal. El estilo de sus poemas cortos, es brillante, y no le quita merito alguno a la genialidad de Rimbaud, por el hecho de haber sido el copista de su obra.  

Un genio malogrado

Nouveau nunca se enteró de que sus Iluminaciones, título puesto por el misterioso editor y tomado de una frase dicha al vuelo por Verlaine, fueron publicadas. Según un artículo del gran poeta Louis Aragon, a finales de los cuarentas, se pregunta cuál es más grande: Rimbaud, Baudelaire o Nouveau. Sí, Germaine Nouveau, un poeta tan grande como sus pares pero echado al olvido por mano propia; un poeta injustamente olvidado, que eligió el camino de espinas y la sombra del anonimato.



                                                       Dos poemas de Germain Nouveau

Amor


" No temo a los reveses del destino,
a nada temo, ni a la tortura,
ni a las mordeduras de serpiente,
ni a los cálices de veneno,
ni a los ladrones que huyen del día
o a sus subordinados cómplices,
si amo.
Me río estruendosamente,
no me importa la magia,
ni el florecimiento del odio,
pero de las caricias podría
hacer mi deleite, el ruido
de guerra en el tambor,
las espada en los fuegos artificiales,
si amo.
Odio mirar al gato que duerme
sin desearme mal alguno;
espero la muerte, la desgracia,
el sufrimiento y los malos tratos;
soy valiente, sin vicios, rey al
frente de mi palacio,
líder de las milicias,
si amo.
Concédeme el amor hasta que
mi pelo negro se torne lacio,
y ningún dios pueda hacerme palidecer, si amo. "



Las palomas


" El oscuro negro y el esperanzador verde   
nunca aguardan la flor que baten las palomas          
y a las tumbas agrada.           

Ellas irrumpen desde el cielo,           
cargadas de fruta, desnudas 
y perdidas sus plumas en      
en el viento y en los   
antiguos caminos.      

Esclarece el día          
desde lo alto del árbol           
en hermoso equilibrio.           

La delicia de sus ojos
atrapa un trozo de cielo,        
incuba la madrugada 
en el lecho inferior del          
cementerio.    

Y cada árbol ahuyenta la      
desesperación más enfermiza,           
bajo la multitud de plumas blancas,  
en medio de sus arrullos.       

Estas aves, cuyas voces son hermanas,         
son, obviamente, las almas    
de niñas y mujeres     

Cuya tumba suave brilla        
en la luna de cada noche y    

escribe sus gélidos epitafios. "

jueves, 11 de diciembre de 2014

Reseña: Lo que no tiene nombre de Piedad Bonnett


                                                      Piedad Bonnett, escritora colombiana

Narrar desde el dolor y hacerlo desde lo más profundo. Hay que ser valiente. Piedad Bonnett abre su corazón, deja entrever una rendija de luz hacia su alma despedazada. Lo que no tiene nombre es el título de su último libro, cuyo tema es tan escabroso, que su carácter ominoso hace de el prácticamente un tabú. Daniel, su hijo, decide en un momento de dura lucidez, atravesando las cenagosas aguas de su enfermedad mental, tomar la decisión definitiva. En Nueva York donde el libro tiene su eje principal de acción, el joven se encuentra en una encrucijada que le pone la vida por delante. En este momento, parece inevitable no pensar en el Mito de Sísifo, ese preclaro texto de Camus sobre la autoeliminación: «No hay más que un problema filosófico verdaderamente serio: el suicidio —dice al comienzo—. Juzgar si la vida vale o no vale la pena de vivirla es responder a la pregunta fundamental de la filosofía».

(Óleo) obra de Daniel Segura Bonnett. Derechos de autor reservados. 


En adelante, la autora, madre del personaje principal de la historia (es una lástima que no exista en nuestra lengua castellana, tan rica, una palabra para definir la orfandad en la que queda el padre sin su hijo) se verá bombardeada por una sucesión de recuerdos: objetos, pinturas, libros, ropa, fotografías, fragmentos de escenas, frases, diálogos inconexos, citas literarias y musicales, para poder armar el rompecabezas que el dolor ya ha hecho trizas, obligándolo a lanzarse desde el sexto piso de un apartamento neoyorkino.

Pese a que esta literatura —llamémosla con un feo adjetivo: «doliente»—, ha dado una buena cantidad de libros, que podrían mencionarse en orden de aparición en las letras colombianas contemporáneas, desde El Desbarrancadero, deslumbrante ejercicio de exorcismo literario de un dolor irónico, feroz y cáustico del que hace gala magistralmente Fernando Vallejo, pasando por El Olvido que seremos de Abad Faciolince, anécdota en estilo de crónica sobre el crimen de su padre, pareciendo más preocupado por conmover con adjetivos y escenas desgarradoras, que por hacer un homenaje literario a la figura del padre ausente, para llegar, finalmente a La Luz difícil de Tomás Gonzales, que se emparenta en este sentido con el libro de Bonnett, ninguno consigue el efecto demoledor de lo auténticamente literario que tiene el primero.

                             Lápiz sobre papel. Obra de Daniel Segura Bonnett. Derechos reservados
                                               Fuente: http://danielsegurabonnett.blogspot.com


Desprenderse del dolor que corroe, haciendo un ejercicio de reducción al absurdo o en el más explicito símil, de cremación de ese sentimiento negativo por el ausente, es una tarea que unos pocos grandes: Tolstoi, Ajmátova, Primo Levi, Celan y por qué no, Fernando Vallejo, consiguen hacer sin que el lector se sienta incómodo. Se tiene un ligero sentimiento de culpa al reconocer que la enfermedad mental —una vez más Camus, quien escribe que el suicida prepara en su corazón su acto como cualquier artista su obra, sintiéndose minado por un sentimiento, y a su vez, dejando minados a quienes abandona— es un fenómeno inmanente en nuestra época; latente del otro lado de la pared o en la puerta de al lado, y al que muchas veces damos la espalda. Quizá lo primero que se venga a la mente de muchos al terminar el texto, es que el fantasma de la locura y su sombra de tragedia, pareciera estar también leyendo por encima de nuestro hombro. 

Obras con derechos de propiedad (Fuente): http://danielsegurabonnett.blogspot.com

miércoles, 26 de noviembre de 2014

Manson: poema



                                                                    Manson

Vestido con su hábito amarillo
Medio rapado con la cuchilla de su lengua,
Calvo y medio hirsuto Charles, —el lúcido—
Le dice al inquisidor del otro lado del micrófono
Quien hace una pregunta ontológica:
«Soy nadie,
Soy una trampa,
¿Un holgazán o vagabundo?
Soy un furgón
Y un funambulista del vino
Y una afilada navaja, que si te acercas…»
¿Consiste su filosofía en rebelarse
Contra las convenciones burguesas?
Le interroga con su silencio hiriente.
Si hay putas quinceañeras y motocicletas
¿Trabajo?
Lo que me enajena del placer, de la esencia de lo humano.
Soy el conserje del inframundo
El maître prestidigitador de chelines bajo guantes de seda
El profeta del Hades.
Los elementos de juicio que tenemos
No nos permiten entender juzgar sus guiños y mofas
Las boutades de ese travieso demiurgo de la muerte.
Porque la maldad es como el fotón
Oscila entre la ubicuidad y el ostracismo
Puertas adyacentes e idénticas.

                                                             
                                                                       Manson


Dressed in his yellow robe
Shaved medium with the blade of his tongue,
Bald and a half hirsute Charles, -the lucid
Tells the Inquisitor across the microphone
Who makes an ontological question:
"I am nobody,
I am a trap,
A lazy or bum?
I am a van
And a tightrope wine
And a sharp knife, if you approach ... "
Is it to its philosophy to rebel
Against bourgeois conventions?
Interrogates him with his hurtful silence.
If whores teenagers and motorcycles
Work?
What alienates me pleasure, the essence of the human.
I am the custodian of the underworld
The maître conjurer low shillings kid gloves
The prophet of Hades.
The evidence we have
No help us understand judge their winks and jeers
The boutades of that wicked demiurge of death.
For wickedness is like the photon
It ranges from the ubiquity and ostracism
Adjacent and identical doors.


lunes, 24 de noviembre de 2014

Tolstoi y Dostoievsky: dos osos dentro de un mismo cubil



                                                     Lev Tolstoi y Fiodor Dostoievksy

Corre el año de 1910. Un nuevo siglo terminaba su primera década. La imagen en movimiento, parecía amenazar el largo imperio de las letras. El último pope de la literatura rusa, Lev Tolstoi, agoniza en una estación de tren. Luego de escribir Guerra y Paz, Ana Karenina y Resurrección, el autor empieza un proceso de introspección; el mundo parece tomar otro cariz para el genio. Hasta ese momento, Tolstoi ha sido un terrateniente, un aristócrata, un mujeriego, un hombre mundano. La noche que pasará a la historia como la noche de Arzamas, todo cambia. Un incidente menor, como casi siempre sucede con los grandes incidentes de la vida, desencadena una reacción mayor, un cataclismo. El conde Tolstoi ve en la prensa un anuncio de venta de una propiedad. En su diario escribirá —una vez más la literatura efectuando su metástasis sobre la vida—, acerca de sus pretensiones de hacer un viaje  para comprar una tierra rica en maderas y así sacar provecho de la tontería de algún paisano ignorante, haciendo de manera inconsciente, casi una síntesis de su magistral relato Cuánta tierra necesita un hombre. Esa noche de 1869, cuando pernocta en una pensión de Arzamas, en el hondo silencio de la madrugada desciende a las profundidades abisales de su alma. La sombra de la muerte le aterra. «Sigo vivo», piensa. Es el hombre más famoso de Rusia, por encima del zar mismo; es un hombre rico y un escritor a la altura de Homero o Shakespeare —a quien aborrece— y ya está hastiado de todo aquello. Renunciará a todo: a sus tierras, su poder, sus campesinos, su figura mítica, para ir a morir de neumonía a una estación, a medio camino de ninguna parte. Dentro de los pocos objetos personales hallados tras su muerte, en un cuartucho cedido por el conserje de Astapovo, solamente habían dos libros: La Biblia y Los Hermanos Karamázov.

Tolstoi junto a Gorki

Gogol dijo que Tolstoi y dios eran dos osos dentro de un mismo cubil. Pero a Dios, el gionista que dictó La Biblia a sus escribas, a la manera de los relatos de Dumas, por entregas el mundo y la literatura poco le interesan. Sin embargo, Tolstoi creía en dios, tanto, como en el genio de su contemporáneo y rival: Fiodor Dostoievsky. ¿Qué podría tener en común, el hombre de barba larga con aspecto de yurodivi, de loco santo, que en la gran madre Rusia era digno de veneración, con el epiléptico de barba rala y mirada reflexiva, que llevó el realismo psicológico a tan altas cimas del arte? Esto es la literatura como redención, como aniquilación única y definitiva de la muerte. Ese encuentro aterrador que Dostoievsky había vivido en carne propia con la muerte, durante ese largo preludio a su Viaje de Invierno, como en la obra de Schubert, en ese sainete macabro del destino representado en la parodia de un fusilamiento, anulado por un edicto del zar antes de ejecutar la orden de fuego.


Temer a la muerte es temer a la contingencia natural, a la nulidad de la inmanencia de las potencialidades propias, a la extinción de todas las posibilidades; el temor a no poder lanzar esa semilla de belleza en el alma de los hombres. «El hombre teme la muerte porque ama la vida», escribe en su obra maestra Los Hermanos Karamazov, donde uno de sus hijos terminará arrebatándole la vida a Fiodor, su padre —reflejo especular del crimen de su progenitor, al parecer a manos de sus siervos—; el hijo bastardo, fruto de una denigrante relación con una deficiente mental, termina por vencerlo.

Si alguna relación puede existir entre Tolstoi y Dostoievsky, que como dos soles de un mismo planeta intentan anular su brillo mutuamente, es su análisis de la muerte como tema humano. Esa noche de Arzamas Tolstoi se sintió anegado por la muerte, igual que Iván Illich; vio abolidos sus poderes creadores en ese inmenso abismo, donde es ínfima toda vanidad humana. Dostoievsky llevó el cáliz de la muerte a sus labios, antes de entrar como prisionero al campo de trabajos forzados, durante un lustro, donde conoció la agonía de la cárcel en la casa de los muertos vivientes.

El arte de Tolstoi y Dostoievsky no puede ser mensurado por otro rasero diferente a sí mismo. Freud ya lo había dejado claro al analizar los Karamazov en su texto, Dostoievsky y el Parricidio: «Por lo que al poeta se refiere, no hay lugar a dudas. Tiene su puesto poco detrás de Shakespeare. Los Hermanos Karamazov la novela más acabada que jamás se haya escrito, y el episodio del gran inquisidor es una de las cimas de la literatura mundial. Por desgracia, el análisis tiene que rendir las armas ante el problema del poeta». Los picos y abismos de la condición humana están allí plasmados de forma única.

Tolstoi nos acerca al fenómeno de la muerte, propia y universal, a través del prisma de sus personajes. Iván Illich, el funcionario poderoso que se extingue como una vela ante la tempestad próxima; Anna Karenina, la mujer veleidosa y superflua, que prefiere acabar con su vida arrojándose al tren antes de tolerar que ha sido traicionada. ¿Qué podríamos decir de este tema en la obra de Dostoievsky, que no sea evidenciar una continua reverberación en la sicología de sus personajes a través de la futilidad de sus actos? Por ello no es gratuito que Raskolnikov primero cometa su crimen, aproximándose a la majestad abyecta del acto de matar a otro ser humano, para luego, expiar su culpa lentamente en su mente, hasta ese desenlace final donde encontrará la redención. George Steiner ha escrito en su libro Tolstoi o Dostoievsky, que no es posible elegir entre uno de los dos genios, sin que el lector se vea disminuido.

                                                         Cuaderno de notas de Dostoievsky


Hay un final característico en los personajes de Tolstoi. Huyen de sí mismos, pero terminan en su huida, encontrándose con la muerte. La redención final de la vida del autor fue huir de sí mismo y redimirse con la muerte. En Dostoievsky, el nihilismo está representado en las vidas anodinas, desesperadas y trágicas de sus personajes. Raskolnikov ante el peso de la moral, termina confesando su crimen y al final será redimido por el amor. En Los Demonios, Verjovenski representa la nulidad del alma ante los fanatismos; Stavroguin la vida sin alicientes, sin amor, sin esperanzas, tan parecida a la muerte. Ambos, Tolstoi y Dostoievsky, consiguen redimir sus vidas, al final y solamente, por medio de su arte.  

Como compartiendo ese sentimiento impotente, Tolstoi escribe un cuento que parece inspirado en la vida de Dostoievsky. Dios conoce la verdad pero la dice cuando quiere. Un hombre inocente es condenado a pasar media vida en la cárcel, por un crimen que él no comete. Allí conocerá a su victimario, quien lo amenaza de muerte si lo delata ante el carcelero. Antes de redimirse morirá. Dostoievsky, llevado por la pasión socialista como miembro de la intelligentsia del XIX contra la opresión del zarismo, es encarcelado por rebelión y condenado a ser fusilado. La agonía, tanto en la ficción como en la realidad, se dilata en la expectación de la libertad del espíritu sobre esta cárcel del cuerpo, del mundo concreto. El personaje del relato de Tolstoi espera paciente su dolorosa redención, agonizando en vida tras las rejas; Dostoievsky consume un lustro de su juventud, en la larga agonía de un abyecto purgatorio donde la condición humana se palpa descarnada; así fragua su genio y redime sus pecados a través del arte.

Para Maximo Gorki, dios y el autor de Guerra y Paz, eran dos osos viviendo dentro de un mismo cubil. Es mejor decir que Dostoievsky, más real y humano, que esa enjuta entelequia, el demiurgo de un mundo cada vez más brutal y feroz, bien puede convivir hoscamente dentro de la misma cueva, con aquel viejo ogro sabio.






Archivo de García Márquez es adquirido por Universidad de Texas



El autor en su estudio privado. Fuente: http://ep00.epimg.net/cultura/imagenes/2014/11/24/actualidad/1416843920_511749_1416844342_noticia_normal.jpg


Todo el acervo documental que constituye la génesis de varias de las obras maestras de Gabriel García Márquez, fue adquirido por la Universidad de Texas, con sede en Austin. Una serie de fotografías, documentos, notas, correspondencia con autores de la talla de Kundera, Graham Greene, Fuentes, Cortázar y el líder cubano Fidel Castro, ahora hacen parte de la institución norteamericana. De igual manera dos máquinas de escribir y dos computadores Apple, manuscritos de El amor en los tiempos del Cólera, Memoria de mis putas tristes o su obra maestra más representativa, Cien años de soledad, ahora son propiedad del centro académico.

El rastro del trabajo literario del autor nacido en Aracataca en 1927, durante la escritura de sus novelas, podrá ahora ser analizada por expertos, desvelando de alguna manera el misterioso proceso creativo detrás de obras claves de su producción que influenciaron la literatura hispanoamericana. El propio García Márquez mencionó en alguna ocasión, como transcribía los manuscritos con ayuda de su esposa, Mercedes y sus amigos más cercanos, junto a quienes organizó su obra cumbre, hasta darle forma definitiva.

García Márquez revisa el manuscrito de Cien años de Soledad. 
Foto: propiedad de Harry Ranson Center. Tomada de El Pais.com

Sin embargo el escritor mostró siempre excesivo recelo acerca de su método de trabajo. Los secretos del escritor para dar forma a su gran novela, García Márquez al parecer se los ha llevado a la tumba.Un método idiosincrático, con ingentes notas sobre la marcha y ayudado por métodos nemotécnicos, a medida que componía Cien años de soledad —amén de una tremenda disciplina característica del escritor—, hicieron que viera la luz, en 1967, esta novela que le diera fama universal además del Premio Nobel de Literatura. La adquisición por la Universidad de Texas, Austin, del archivo privado del único Nobel colombiano, del que aun se habla hoy tras su muerte, en lugar de agotar la curiosidad, genera más fascinación sobre la manera en la que el genio de las letras acometía su tarea cotidiana.  

«Es una lástima no tenerlo», ha dicho la ministra de Cultura de Colombia, al ser entrevistada.

No se ha revelado el monto de la operación de la venta de los documentos por parte de la familia García Barcha a la Universidad de Texas, sin embargo, la institución manifestó que parte del archivo será digitalizado y divulgado al público paulatinamente.

Entrevista a García Márquez por Germán Castro Caycedo 



domingo, 23 de noviembre de 2014

Crítica de Interestelar: «rabia, rabia por la agonía... de la música»


                                                          Fotograma de Interestellar (2014)

El planeta Tierra es parte de un paisaje apocalíptico. El único cultivo viable es el maíz y una asfixiante nube de polvo lo cubre todo. Cooper, un antiguo piloto de pruebas, ahora granjero, es llevado por su hija, como representando la figura del destino, a los cuarteles secretos de la Nasa. Su misión consiste en buscar un planeta que pueda ser colonizado, adentrándose en las desconocidas fuerzas de un agujero de gusano. Se despide de su hija, dejándole como recuerdo un reloj, que medirá el transcurso del tiempo durante su viaje por el bucle temporal cerca a la velocidad de la luz. Su llegada a un planeta hostil, donde las olas alcanzan el tamaño de montañas, será el preludio trágico a esta Odisea (no es gratuita esa evocación inicial del tema del Zaratustra de Strauss mientras Cooper mira por la ventana los maizales arrasados, es una evidencia del homenaje a Kubrick).

Los Nolan usan todos los recursos de su arte narrativo para mostrarnos el desasosiego ante la vastedad, la infinitud en la boca de la garganta del cosmos. Michael Caine, un veterano científico que pretende salvar la humanidad con su tesis de que es posible el retorno por el bucle temporal del agujero de gusano, va guiando el viaje hacia la nada de los precursores del viaje temporal. Justamente antes de entrar al horizonte de las ultimidades, antes de ver el vació de la singularidad, recita un poema de Dylan Thomas:

No entres dócilmente en esa noche quieta.
La vejez debería delirar y arder cuando se cierra el día;
Rabia, rabia, contra la agonía de la luz.
Aunque los sabios al morir entiendan que la tiniebla es justa,
porque sus palabras no ensartaron relámpagos
no entran dócilmente en esa noche quieta.
Los buenos, que tras la última inquietud lloran por ese brillo
con que sus actos frágiles pudieron danzar en una bahía verde
rabian, rabian contra la agonía de la luz.
Los locos que atraparon y cantaron al sol en su carrera
y aprenden, ya muy tarde, que llenaron de pena su camino
no entran dócilmente en esa noche quieta.
Los solemnes, cercanos a la muerte, que ven con mirada deslumbrante
cuánto los ojos ciegos pudieron alegrarse y arder como meteoros
rabian, rabian contra la agonía de la luz.
Y tú mi padre, allí, en tu triste apogeo
maldice, bendice, que yo ahora imploro con la vehemencia de tus lágrimas.
No entres dócilmente en esa noche quieta.
rabia, rabia contra la agonía de la luz.




                                                Secuencia del viaje al agujero de gusano


El personaje enfatiza en el significado del sentimiento de no poder hacer nada ante las fuerzas ocultas de la Naturaleza: «Rabia, rabia ante la agonía de la luz», dice a la tripulación abrumada por el desasosiego, la curiosidad infantil y el horror creciente. Un robot, que es algo así como el simbolismo de la razón como artefacto, un estilizado monolito del inicio de 2001 pero dotado de inteligencia sarcástica, le da desfogue a las partes más dramáticas.  Al fin todo va mal. Un maquiavélico científico criogenizado en un planeta satélite, el Dr. Mann, quiere apropiarse del mando de la misión. Tras volar en átomos Mann (Damon) solamente quedan Cooper (McConaughey) y Brand (Hathaway). Cooper decide emprender el retorno a la tierra a través del agujero de gusano dejando a Brand varada en un planetoide. En este punto converge el desenlace con el de Kubrick. Vértigo. Fusión de fotogramas fundidos con lo abstruso traducido al cine: un pasaje prácticamente idéntico al de la secuencia del agujero de gusano en Contacto de Robert Zemeckis (1997).


Cooper recobra el sentido en una quinta dimensión paralela. Desde allí puede ver a su hija, oculto tras la biblioteca, en su rol de fantasma. Por medio de clave morse con el segundero del reloj, consigue enviar el mensaje a su hija y ser rescatado en un planeta cercano a Saturno donde el tiempo y el espacio se dilatan. El virtuosismo técnico de la escena del juego de beisbol, con la pelota haciendo una parábola infinita, es magistral. Resumiendo, Interestellar es un despliegue de técnica cinematográfica y grandes actuaciones. Bajo el riesgo de hacer el ridículo con un tema como la ciencia ficción, los Nolan salen avantes. Por momentos emula al Árbol de la vida de Mallick (2011) en la épica fotográfica. Sin embargo una de las debilidades del filme es ese intento de abarcarlo todo, sin decir nada. Melodrama. Poesía. Ciencia. Épica homérica. La ausencia del apoyo musical (con un insípido Hans Zimmer tras la batuta) le resta potencia al discurso; —Kubrick solía decir que para qué contratar compositores, teniendo a su servicio a Beethoven, Richard y Johann Strauss o Schubert— además cualquier buen cineasta sabe que sin este instrumento, la piedra del aburrimiento entra fácil en el zapato. Interestellar es buena película, aunque sin duda, jamás pueda igualar a la monumental Odisea en el espacio.



miércoles, 22 de octubre de 2014

Robinson Jeffers, intimismo y naturaleza

Robinson Jeffers, portada de la revista Time (1932). Su fama trasciende los Estados Unidos, haciendo muy popular su obra en República Checa y Japón.


El descubrimiento de un nuevo poeta podría equipararse a un hallazgo científico. Cuando se termina de leer un poema de un autor, que para nosotros, había permanecido en las sombras, o mejor dicho, nuestra escasa luz aun no había llegado para alumbrarlo, nos sentimos estremecidos, conmovidos, como si de repente recuperáramos una parte de nosotros que habíamos dejado olvidada en un viejo arcón que ya guardaba polvo.  Algo semejante me sucedió con Robinson Jeffers. Mientras navegaba viendo videos, masacrando el tiempo, intentando matarlo de cualquier manera con un programa de unos supuestos cazadores de fantasmas, se contaba la historia de supuestas apariciones en una vieja casa de granito en la costa de California. Allí había vivido sus últimos años un poeta. Los datos biográficos pueden aclararnos la vida de un poeta, pero no su obra. Robinson Jeffers, vivió consagrado a la elaboración de una lírica intimista, a salvo del mundo en una casa construida por él mismo en la costa de California, que bautizara como Casa Tor hasta 1962, el año de su muerte.

Sus poemas están cargados de un significado trascendente a través de la observación del paisaje y de la Naturaleza. Hay una intención claramente panteísta, mística y espiritual en sus versos. Estos detalles hacen que su poesía sea intensamente hermética y críptica. Traducirla resulta un reto en materia semántica; Jeffers perfectamente puede ser el Gerard Manley Hopkins de la poética naturalista intimista norteamericana —de alguna manera es cofrade estilístico de la Plath, Robert Frost y Lowell—. Durante el episodio rodado en la noche en la Casa Tor, una supuesta manifestación paranormal del poeta, pregunta cuando se reproduce  una voz artificial, «¿Qué es eso?», refiriéndose al aparato electrónico con que irrumpen en la fúnebre soledad de su antiguo estudio.

«La muerte del alma», podríamos contestarle al poeta, que verá desde el reino de las sombras la avasallante tecnología que nos enajena el espíritu con sus súcubos: esas pequeñas cuadriculas luminosas, en apariencia, indispensables para casi todos. Descubrir su poesía es volver a sentir la contundencia del relámpago destellando en el horizonte de una noche veraniega, la majestad del vuelo de un ave que lleva su presa en las garras, el eco del oleaje en la distante marisma durante una mañana invernal.



Robinson Jeffers
Breve antología
Traducción libre @valdemarquijano
Todos sus poemas (inglés) 



                                  Contemplación de la espada


La razón no decidirá al final; la espada decidirá.

La espada: un instrumento obsoleto de acero o bronce,

Antiguamente usada para matar hombres, 
Pero aquí En el sentido de un símbolo  
La espada: esto es: las tormentas y contratempestades de la destrucción general; 
La matanza de los hombres, la destrucción de todos los dioses y los materiales;
Masacre más o menos intencional, de niños y mujeres.
Destrucción vertida bajo las alas,
El aire hecho cómplice, el aire inocente Pervertido en asesino y envenenador.
La espada: esto es: traición y cobardía, bajeza increíble, 
Coraje increíble, lealtades, insanias.
La espada: llorando y desesperada, esclavitud masiva, tortura masiva, 
Frustración de todas las esperanzas.
La frente estrellada del hombre.
Tiranía de la libertad, horror de la felicidad, hambre para el pan,
Carroña para los niños.
La razón no decidirá finalmente, la espada decidirá.
Querido dios: que estás en el completo esplendor de las cosas y las estrellas sagradas, 
Pero también en la crueldad y la codicia, las traiciones y la vileza, 
La insania e inmundicia y angustia: 
Ahora que estas cosas vienen cerca de nosotros
Y las encontramos difíciles 
Te alabamos de todo corazón. 

Sé lo que es el dolor, pero el dolor puede brillar.

Yo conozco la muerte y algunas veces la he anhelado.
Pero la crueldad y esclavitud y degradación, pestilencia, inmundicia,
La conmiseración de los hombres lastimados 
Como los pequeños pájaros y animales.
Si fueras solo olas golpeando las rocas, el aire y el núcleo de acero terrestre
Con que corazón podría alabar la belleza. 
No te arrepentirás, ni cancelarás la vida, no hombres libres de angustia
Por muchos siglos venideros
Tú eres el único que se tortura al descubrirse a sí mismo:
Yo soy el que te mira y te descubre y te alaba en pequeñas parábolas.
Idilio o tragedia, hermosura intolerable de Dios. 
La espada: esto es: tengo dos hijos a quienes amo
Son gemelos, nacieron en 1916, que nos pareció un año oscuro de la Gran Guerra
Y ahora son de la edad que la guerra prefiera. 
El primogénito es parecido a su madre, es tan hermoso
Que las personas apenas conocidas me han detenido en la calle
Para hablar de la grave belleza de la cara del niño. 
El segundo nacido tiene fuerza para su belleza; 
Cuando se desnuda para nadar sus hombros de héroe y lomos de luchador
Hacen que parezca vestido. 
La espada: esto es: desagradables desfiguraciones, ceguera, mutilaciones, 
Labios sellados de los muchachos
Demasiado orgullosos de gritar.
La razón no decidirá al final: la espada decidirá.


               

 Contemplation  of the sword



Reason will not decide at last; the sword will decide.

The sword: an obsolete instrument of bronze or steel, 
formerly used to kill men, but here
In the sense of a symbol. The sword: that is: the storms 
and counter-storms of general destruction; killing 
of men,
Destruction of all goods and materials; massacre, more or 
less intentional, of children and women;
Destruction poured down from wings, the air made accomplice, 
the innocent air
Perverted into assasin and poisoner.

The sword: that is: treachery and cowardice, incredible 

baseness, incredible courage, loyalties, insanities.
The sword: weeping and despair, mass-enslavement, 
mass-tourture, frustration of all hopes
That starred man's forhead. Tyranny for freedom, horror for 
happiness, famine for bread, carrion for children.
Reason will not decide at last, the sword will decide.

Dear God, who are the whole splendor of things and the sacred

stars, but also the cruelty and greed, the treacheries
And vileness, insanities and filth and anguish: now that this 
thing comes near us again I am finding it hard
To praise you with a whole heart.
I know what pain is, but pain can shine. I know what death is, 
I have sometimes
Longed for it. But cruelty and slavery and degredation, 
pestilence, filth, the pitifulness
Of men like hurt little birds and animals . . . if you were only
Waves beating rock, the wind and the iron-cored earth,
With what a heart I could praise your beauty.
You will not repent, nor cancel life, nor free man from anguish
For many ages to come. You are the one that tortures himself to 
discover himself: I am
One that watches you and discovers you, and praises you in little 
parables, idyl or tragedy, beautiful
Intolerable God.
The sword: that is:
I have two sons whom I love. They are twins, they were born 
in nineteen sixteen, which seemed to us a dark year
Of a great war, and they are now of the age
That war prefers. The first-born is like his mother, he is so 
beautiful
That persons I hardly know have stopped me on the street to 
speak of the grave beauty of the boy's face.
The second-born has strength for his beauty; when he strips 
for swimming the hero shoulders and wrestler loins
Make him seem clothed. The sword: that is: loathsome disfigurements, 
blindness, mutilation, locked lips of boys
Too proud to scream.
Reason will not decide at last: the sword will decide





Casandra




La muchacha loca con ojos detenidos y largos dedos blancos

Enganchados a la piedra del muro 
El cabello de devastación tormentosa y la boca chillona:
¿Qué importa Casandra?
Si la gente cree
¿Su amargada fuente? En verdad los hombres odian la verdad, 
Ellos de buena gana
Encuentran a un tigre en el camino
Por eso la miel de los poetas, su verdad con mentiras; pero la religión 
—Comerciantes y políticos.
Vierten desde el barril nuevas mentiras sobre lo viejo
Y son alabados por su bondadosa sabiduría.
La pobre ramera será sabia 
No: aun farfullarás en la esquina la corteza de la verdad
Asqueando a dioses y hombres,
Tú y yo Casandra



Cassandra


The mad girl with the staring eyes and long white fingers

Hooked in the stones of the wall,
The storm-wrack hair and screeching mouth: does it matter, Cassandra,
Whether the people believe
Your bitter fountain? Truly men hate the truth, they'd liefer
Meet a tiger on the road.
Therefore the poets honey their truth with lying; but religion—
Vendors and political men
Pour from the barrel, new lies on the old, and are praised for kind
Wisdom. Poor bitch be wise.
No: you'll still mumble in a corner a crust of truth, to men
And gods disgusting—you and I, Cassandra




CREDO





Mi amigo de Asia tiene poder y magia, él arranca una hoja azul

del joven eucalipto
Y, oteando sobre ella, reuniendo y aquietando
Al Dios que hay en su mente, crea un océano más real que el
océano, la sal, la verdadera
Presencia aterradora, el poder de las aguas.
Él cree que nada es real excepto mientras lo hacemos. Yo, que
soy más humilde, he hallado en mi sangre
Engendrada al Oeste del Cáucaso un misticismo más arduo.
La multitud se yergue en mi mente pero creo que el océano en
la bóveda de hueso es sólo
El océano de la bóveda de hueso: allá afuera está la del océano;
El agua es el agua, el risco es la roca, ya vengan choques y
destellos de realidad. La mente
Pasa, el ojo se cierra, el espíritu es un tránsito;
La belleza de las cosas nació antes que los ojos y se basta a sí
misma; la desgarradora belleza
Permanecerá incluso cuando no haya un corazón que se
desgarre por ella.





La Tumba del Perro de la Casa





Yo he cambiado mis modos un poco;

No puedo correr ahora contigo en las tardes a lo largo de la orilla, Excepto en una especie de sueño; y tú,
Si sueñas un momento,
Me ves allí.

Entonces deja por un rato las huellas en la puerta delantera

Donde yo acostumbraba a rasparla para salir o entrar,
Y tu abrías pronto; deja en el suelo de la cocina
Las marcas de mi bebedero.

Yo no puedo echarme cerca de tu fuego donde solía hacerlo

Sobre la cálida piedra,
Ni al pie de tu cama; no,
Durante todas las noches quedo solo.

Pero tu pensamiento amable me ha puesto a menos de seis pies

Fuera de tu ventana donde la luz del fuego juega tan a menudo,
Y donde te sientas para leer
-Y me temo que a menudo para lamentarte por mí-
Todas las noches la luz de tu lámpara yace en mi lugar.

Ustedes, hombre y mujer, viven tanto tiempo,

Es difícil pensarlos muriendo alguna vez.
Un pequeño perro se cansaría, de vivir tanto tiempo.
Espero que cuando queden
Bajo la tierra como yo, sus vidas les parezcan
Tan buenas y alegres como la mía.
No, queridos, eso es esperar demasiado:
Ustedes no son tan bien cuidados como yo lo he sido.
Y no han conocido jamás la íntegra y apasionada
Fidelidad que yo conocí.
Sus mentes son quizás demasiado activas, demasiado complejas.
Pero conmigo siempre fueron leales.

Ustedes nunca fueron amos, sino amigos.

Yo era su amigo. Yo los quise bien, y fui querido.
El amor profundo resiste hasta el fin y mucho más que el fin.
Si éste es mi fin, no estoy solo.
No tengo miedo. Sigo siendo de ustedes.





La piedra de los suicidas






La paz es el heredero del deseo muerto,

Si abundancia mató el cormorán
En una hora feliz, o sueño o muerte
Lo ahogó en las aguas profundas de ensueño,
La paz es las cenizas de ese fuego,
El heredero de aquel rey, la posada de ese viaje.

Esta última y la mejor y la meta: Estamos muertos

Te aprieta tan fuerte que sientes envidia de nosotros
Y el miedo se hunde bajo las tapas desprecio.
El día de la muerte los saludos son más dulces.
Dejad rugir las trompetas cuando muera un hombre
Y los cohetes volarán, él ha encontrado su fortuna.

Aun larga y penosamente hambriento

De este modo no alcanzarás un dedo
Para arrancarlo inmaduro y antes del anochecer
Arrastrándose a cubrirlo: la vida quiebra diez látigos
Sobre mi espalda, fe rota, esperanza robada,
Antes que denuncie el pacto de coraje.






El halcón cruel





Contemplación haría una buena vida, teniéndola estricta, sólo

Los ojos de una calavera del desierto bebiendo el sol,
Demasiado intenso para la carne, solitarias 
Exultaciones de hueso blanco;
Pura acción haría una buena vida, que sea fuerte-
Situada entre la garganta y el cuchillo.
Un hombre que conozca la muerte de corazón
Es el hombre para esa vida.
En la placentera paz y la seguridad 
Como súbitamente en el alma del hombre que comienza a morir.
Mirará por encima de los bueyes estancados
Envidiando al halcón cruel,
Y cava bajo la paja para la piedra
Para amoratarse a sí mismo.




La gran explosión







EL universo se contrae y expande como un gran corazón 

Está expandiéndose, la nebulosa más lejana
Corre con la velocidad de la luz en el espacio vacío.
Contrae los inmensos navíos de las estrellas y galaxias
Nubes de polvo y nebulosas
Serán llamadas hogar, se aplastaran unas a otras en un
Puerto, se agolparán en un terrón 
Y entonces lo explotarán, nada puede derribarlas; no hay
Manera de expresar esta explosión; todo lo que existe
Ruge en llamas, los torturados fragmentos correrán alejándose unos
De otros en todo el cielo, nuevos universos
Joya en el oscuro pecho de la noche; y muy lejos de la nebulosa externa
Como lanceros invadiendo de nuevo la vacuidad.
No nos maravillemos de estar tan fascinados por los fuegos de artificio
Y nuestras enormes bombas: es un tipo de añoranza quizá por 
El aullido de la explosión de la que nacimos.
Pero la suma entera de las energías
Hacen y contienen al gigante átomo vivo.
Se agruparan de nuevo apilándose, el poder y la gloria―
Y sin duda arderán de nuevo; sístole y diástole: el
Universo entero latirá como un corazón. 
La Paz en nuestro tiempo nunca fue una de las promesas de Dios;
Pero atrás y adelante, vida y muerte, quemar y ser condenado,
El gran corazón pulsando, bombeando en nuestras arterias 
Su terrible vida. 
Él es hermoso mucho más allá de la creencia.
Y nosotros, monos de Dios ―o trágicos hijos― participamos en la belleza.
Lo vemos por encima de nuestro tormento, para lo que es la vida.
El no es un Dios de amor, no la justicia de una pequeña ciudad como la Florencia de Dante, ningún Dios de antropoide
Haciendo mandamientos; este es el Dios que no tiene cuidado
Y que nunca cesa. Mira a los mares que destellan contra las rocas en la oscuridad 
―mira la marisma de las estrellas, la caída de las naciones― y al alba 
Vagando con los pies blancos mojados bajo el Valle Caramel para encontrar el mar.
Esto es verdadero y nosotros vemos su belleza.
La gran explosión es probablemente sólo una metáfora ―No sé
De violencia sin rostro, la raíz de todas las cosas.