Escritor por encargo

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escritores freelance

miércoles, 22 de octubre de 2014

Robinson Jeffers, intimismo y naturaleza

Robinson Jeffers, portada de la revista Time (1932). Su fama trasciende los Estados Unidos, haciendo muy popular su obra en República Checa y Japón.


El descubrimiento de un nuevo poeta podría equipararse a un hallazgo científico. Cuando se termina de leer un poema de un autor, que para nosotros, había permanecido en las sombras, o mejor dicho, nuestra escasa luz aun no había llegado para alumbrarlo, nos sentimos estremecidos, conmovidos, como si de repente recuperáramos una parte de nosotros que habíamos dejado olvidada en un viejo arcón que ya guardaba polvo.  Algo semejante me sucedió con Robinson Jeffers. Mientras navegaba viendo videos, masacrando el tiempo, intentando matarlo de cualquier manera con un programa de unos supuestos cazadores de fantasmas, se contaba la historia de supuestas apariciones en una vieja casa de granito en la costa de California. Allí había vivido sus últimos años un poeta. Los datos biográficos pueden aclararnos la vida de un poeta, pero no su obra. Robinson Jeffers, vivió consagrado a la elaboración de una lírica intimista, a salvo del mundo en una casa construida por él mismo en la costa de California, que bautizara como Casa Tor hasta 1962, el año de su muerte.

Sus poemas están cargados de un significado trascendente a través de la observación del paisaje y de la Naturaleza. Hay una intención claramente panteísta, mística y espiritual en sus versos. Estos detalles hacen que su poesía sea intensamente hermética y críptica. Traducirla resulta un reto en materia semántica; Jeffers perfectamente puede ser el Gerard Manley Hopkins de la poética naturalista intimista norteamericana —de alguna manera es cofrade estilístico de la Plath, Robert Frost y Lowell—. Durante el episodio rodado en la noche en la Casa Tor, una supuesta manifestación paranormal del poeta, pregunta cuando se reproduce  una voz artificial, «¿Qué es eso?», refiriéndose al aparato electrónico con que irrumpen en la fúnebre soledad de su antiguo estudio.

«La muerte del alma», podríamos contestarle al poeta, que verá desde el reino de las sombras la avasallante tecnología que nos enajena el espíritu con sus súcubos: esas pequeñas cuadriculas luminosas, en apariencia, indispensables para casi todos. Descubrir su poesía es volver a sentir la contundencia del relámpago destellando en el horizonte de una noche veraniega, la majestad del vuelo de un ave que lleva su presa en las garras, el eco del oleaje en la distante marisma durante una mañana invernal.



Robinson Jeffers
Breve antología
Traducción libre @valdemarquijano
Todos sus poemas (inglés) 



                                  Contemplación de la espada


La razón no decidirá al final; la espada decidirá.

La espada: un instrumento obsoleto de acero o bronce,

Antiguamente usada para matar hombres, 
Pero aquí En el sentido de un símbolo  
La espada: esto es: las tormentas y contratempestades de la destrucción general; 
La matanza de los hombres, la destrucción de todos los dioses y los materiales;
Masacre más o menos intencional, de niños y mujeres.
Destrucción vertida bajo las alas,
El aire hecho cómplice, el aire inocente Pervertido en asesino y envenenador.
La espada: esto es: traición y cobardía, bajeza increíble, 
Coraje increíble, lealtades, insanias.
La espada: llorando y desesperada, esclavitud masiva, tortura masiva, 
Frustración de todas las esperanzas.
La frente estrellada del hombre.
Tiranía de la libertad, horror de la felicidad, hambre para el pan,
Carroña para los niños.
La razón no decidirá finalmente, la espada decidirá.
Querido dios: que estás en el completo esplendor de las cosas y las estrellas sagradas, 
Pero también en la crueldad y la codicia, las traiciones y la vileza, 
La insania e inmundicia y angustia: 
Ahora que estas cosas vienen cerca de nosotros
Y las encontramos difíciles 
Te alabamos de todo corazón. 

Sé lo que es el dolor, pero el dolor puede brillar.

Yo conozco la muerte y algunas veces la he anhelado.
Pero la crueldad y esclavitud y degradación, pestilencia, inmundicia,
La conmiseración de los hombres lastimados 
Como los pequeños pájaros y animales.
Si fueras solo olas golpeando las rocas, el aire y el núcleo de acero terrestre
Con que corazón podría alabar la belleza. 
No te arrepentirás, ni cancelarás la vida, no hombres libres de angustia
Por muchos siglos venideros
Tú eres el único que se tortura al descubrirse a sí mismo:
Yo soy el que te mira y te descubre y te alaba en pequeñas parábolas.
Idilio o tragedia, hermosura intolerable de Dios. 
La espada: esto es: tengo dos hijos a quienes amo
Son gemelos, nacieron en 1916, que nos pareció un año oscuro de la Gran Guerra
Y ahora son de la edad que la guerra prefiera. 
El primogénito es parecido a su madre, es tan hermoso
Que las personas apenas conocidas me han detenido en la calle
Para hablar de la grave belleza de la cara del niño. 
El segundo nacido tiene fuerza para su belleza; 
Cuando se desnuda para nadar sus hombros de héroe y lomos de luchador
Hacen que parezca vestido. 
La espada: esto es: desagradables desfiguraciones, ceguera, mutilaciones, 
Labios sellados de los muchachos
Demasiado orgullosos de gritar.
La razón no decidirá al final: la espada decidirá.


               

 Contemplation  of the sword



Reason will not decide at last; the sword will decide.

The sword: an obsolete instrument of bronze or steel, 
formerly used to kill men, but here
In the sense of a symbol. The sword: that is: the storms 
and counter-storms of general destruction; killing 
of men,
Destruction of all goods and materials; massacre, more or 
less intentional, of children and women;
Destruction poured down from wings, the air made accomplice, 
the innocent air
Perverted into assasin and poisoner.

The sword: that is: treachery and cowardice, incredible 

baseness, incredible courage, loyalties, insanities.
The sword: weeping and despair, mass-enslavement, 
mass-tourture, frustration of all hopes
That starred man's forhead. Tyranny for freedom, horror for 
happiness, famine for bread, carrion for children.
Reason will not decide at last, the sword will decide.

Dear God, who are the whole splendor of things and the sacred

stars, but also the cruelty and greed, the treacheries
And vileness, insanities and filth and anguish: now that this 
thing comes near us again I am finding it hard
To praise you with a whole heart.
I know what pain is, but pain can shine. I know what death is, 
I have sometimes
Longed for it. But cruelty and slavery and degredation, 
pestilence, filth, the pitifulness
Of men like hurt little birds and animals . . . if you were only
Waves beating rock, the wind and the iron-cored earth,
With what a heart I could praise your beauty.
You will not repent, nor cancel life, nor free man from anguish
For many ages to come. You are the one that tortures himself to 
discover himself: I am
One that watches you and discovers you, and praises you in little 
parables, idyl or tragedy, beautiful
Intolerable God.
The sword: that is:
I have two sons whom I love. They are twins, they were born 
in nineteen sixteen, which seemed to us a dark year
Of a great war, and they are now of the age
That war prefers. The first-born is like his mother, he is so 
beautiful
That persons I hardly know have stopped me on the street to 
speak of the grave beauty of the boy's face.
The second-born has strength for his beauty; when he strips 
for swimming the hero shoulders and wrestler loins
Make him seem clothed. The sword: that is: loathsome disfigurements, 
blindness, mutilation, locked lips of boys
Too proud to scream.
Reason will not decide at last: the sword will decide





Casandra




La muchacha loca con ojos detenidos y largos dedos blancos

Enganchados a la piedra del muro 
El cabello de devastación tormentosa y la boca chillona:
¿Qué importa Casandra?
Si la gente cree
¿Su amargada fuente? En verdad los hombres odian la verdad, 
Ellos de buena gana
Encuentran a un tigre en el camino
Por eso la miel de los poetas, su verdad con mentiras; pero la religión 
—Comerciantes y políticos.
Vierten desde el barril nuevas mentiras sobre lo viejo
Y son alabados por su bondadosa sabiduría.
La pobre ramera será sabia 
No: aun farfullarás en la esquina la corteza de la verdad
Asqueando a dioses y hombres,
Tú y yo Casandra



Cassandra


The mad girl with the staring eyes and long white fingers

Hooked in the stones of the wall,
The storm-wrack hair and screeching mouth: does it matter, Cassandra,
Whether the people believe
Your bitter fountain? Truly men hate the truth, they'd liefer
Meet a tiger on the road.
Therefore the poets honey their truth with lying; but religion—
Vendors and political men
Pour from the barrel, new lies on the old, and are praised for kind
Wisdom. Poor bitch be wise.
No: you'll still mumble in a corner a crust of truth, to men
And gods disgusting—you and I, Cassandra




CREDO





Mi amigo de Asia tiene poder y magia, él arranca una hoja azul

del joven eucalipto
Y, oteando sobre ella, reuniendo y aquietando
Al Dios que hay en su mente, crea un océano más real que el
océano, la sal, la verdadera
Presencia aterradora, el poder de las aguas.
Él cree que nada es real excepto mientras lo hacemos. Yo, que
soy más humilde, he hallado en mi sangre
Engendrada al Oeste del Cáucaso un misticismo más arduo.
La multitud se yergue en mi mente pero creo que el océano en
la bóveda de hueso es sólo
El océano de la bóveda de hueso: allá afuera está la del océano;
El agua es el agua, el risco es la roca, ya vengan choques y
destellos de realidad. La mente
Pasa, el ojo se cierra, el espíritu es un tránsito;
La belleza de las cosas nació antes que los ojos y se basta a sí
misma; la desgarradora belleza
Permanecerá incluso cuando no haya un corazón que se
desgarre por ella.





La Tumba del Perro de la Casa





Yo he cambiado mis modos un poco;

No puedo correr ahora contigo en las tardes a lo largo de la orilla, Excepto en una especie de sueño; y tú,
Si sueñas un momento,
Me ves allí.

Entonces deja por un rato las huellas en la puerta delantera

Donde yo acostumbraba a rasparla para salir o entrar,
Y tu abrías pronto; deja en el suelo de la cocina
Las marcas de mi bebedero.

Yo no puedo echarme cerca de tu fuego donde solía hacerlo

Sobre la cálida piedra,
Ni al pie de tu cama; no,
Durante todas las noches quedo solo.

Pero tu pensamiento amable me ha puesto a menos de seis pies

Fuera de tu ventana donde la luz del fuego juega tan a menudo,
Y donde te sientas para leer
-Y me temo que a menudo para lamentarte por mí-
Todas las noches la luz de tu lámpara yace en mi lugar.

Ustedes, hombre y mujer, viven tanto tiempo,

Es difícil pensarlos muriendo alguna vez.
Un pequeño perro se cansaría, de vivir tanto tiempo.
Espero que cuando queden
Bajo la tierra como yo, sus vidas les parezcan
Tan buenas y alegres como la mía.
No, queridos, eso es esperar demasiado:
Ustedes no son tan bien cuidados como yo lo he sido.
Y no han conocido jamás la íntegra y apasionada
Fidelidad que yo conocí.
Sus mentes son quizás demasiado activas, demasiado complejas.
Pero conmigo siempre fueron leales.

Ustedes nunca fueron amos, sino amigos.

Yo era su amigo. Yo los quise bien, y fui querido.
El amor profundo resiste hasta el fin y mucho más que el fin.
Si éste es mi fin, no estoy solo.
No tengo miedo. Sigo siendo de ustedes.





La piedra de los suicidas






La paz es el heredero del deseo muerto,

Si abundancia mató el cormorán
En una hora feliz, o sueño o muerte
Lo ahogó en las aguas profundas de ensueño,
La paz es las cenizas de ese fuego,
El heredero de aquel rey, la posada de ese viaje.

Esta última y la mejor y la meta: Estamos muertos

Te aprieta tan fuerte que sientes envidia de nosotros
Y el miedo se hunde bajo las tapas desprecio.
El día de la muerte los saludos son más dulces.
Dejad rugir las trompetas cuando muera un hombre
Y los cohetes volarán, él ha encontrado su fortuna.

Aun larga y penosamente hambriento

De este modo no alcanzarás un dedo
Para arrancarlo inmaduro y antes del anochecer
Arrastrándose a cubrirlo: la vida quiebra diez látigos
Sobre mi espalda, fe rota, esperanza robada,
Antes que denuncie el pacto de coraje.






El halcón cruel





Contemplación haría una buena vida, teniéndola estricta, sólo

Los ojos de una calavera del desierto bebiendo el sol,
Demasiado intenso para la carne, solitarias 
Exultaciones de hueso blanco;
Pura acción haría una buena vida, que sea fuerte-
Situada entre la garganta y el cuchillo.
Un hombre que conozca la muerte de corazón
Es el hombre para esa vida.
En la placentera paz y la seguridad 
Como súbitamente en el alma del hombre que comienza a morir.
Mirará por encima de los bueyes estancados
Envidiando al halcón cruel,
Y cava bajo la paja para la piedra
Para amoratarse a sí mismo.




La gran explosión







EL universo se contrae y expande como un gran corazón 

Está expandiéndose, la nebulosa más lejana
Corre con la velocidad de la luz en el espacio vacío.
Contrae los inmensos navíos de las estrellas y galaxias
Nubes de polvo y nebulosas
Serán llamadas hogar, se aplastaran unas a otras en un
Puerto, se agolparán en un terrón 
Y entonces lo explotarán, nada puede derribarlas; no hay
Manera de expresar esta explosión; todo lo que existe
Ruge en llamas, los torturados fragmentos correrán alejándose unos
De otros en todo el cielo, nuevos universos
Joya en el oscuro pecho de la noche; y muy lejos de la nebulosa externa
Como lanceros invadiendo de nuevo la vacuidad.
No nos maravillemos de estar tan fascinados por los fuegos de artificio
Y nuestras enormes bombas: es un tipo de añoranza quizá por 
El aullido de la explosión de la que nacimos.
Pero la suma entera de las energías
Hacen y contienen al gigante átomo vivo.
Se agruparan de nuevo apilándose, el poder y la gloria―
Y sin duda arderán de nuevo; sístole y diástole: el
Universo entero latirá como un corazón. 
La Paz en nuestro tiempo nunca fue una de las promesas de Dios;
Pero atrás y adelante, vida y muerte, quemar y ser condenado,
El gran corazón pulsando, bombeando en nuestras arterias 
Su terrible vida. 
Él es hermoso mucho más allá de la creencia.
Y nosotros, monos de Dios ―o trágicos hijos― participamos en la belleza.
Lo vemos por encima de nuestro tormento, para lo que es la vida.
El no es un Dios de amor, no la justicia de una pequeña ciudad como la Florencia de Dante, ningún Dios de antropoide
Haciendo mandamientos; este es el Dios que no tiene cuidado
Y que nunca cesa. Mira a los mares que destellan contra las rocas en la oscuridad 
―mira la marisma de las estrellas, la caída de las naciones― y al alba 
Vagando con los pies blancos mojados bajo el Valle Caramel para encontrar el mar.
Esto es verdadero y nosotros vemos su belleza.
La gran explosión es probablemente sólo una metáfora ―No sé
De violencia sin rostro, la raíz de todas las cosas. 


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