Escritor por encargo

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escritores freelance

miércoles, 16 de diciembre de 2015

Baile de adolescentes





                                  Imagen original: http://thumbpress.com/teenage-party-in-1947/

El eje central es una luz mirífica que ilumina la escena y baña los rostros apolíneos de un grupo de jóvenes, que quedaron condenados a una adolescencia eterna por la gracia de la fotoquímica. Como a Saulo camino de Damasco, un resplandor magnífico los deslumbra y enceguece, aclara en sus gestos el reflejo fabuloso de un pasado jubiloso. En su particular simetría, como si fuera el pilar central de la escena, una pareja danza contemplativamente. Un mozo de elegante traje negro a rayas blancas y pañuelo blanco en el bolsillo, está observando directamente la luz; la chica parece estar a punto de recostar su cabellera rubia sobre el hombro de su parejo. Por momentos esta pareja nos recuerda el Matrimonio de los Arnolfini de Jean Van Eyck. La solidez de su composición, su plasticidad para proyectar la escena perpendicularmente, a pesar de su inmovilidad, resulta magistral. A la derecha, se pierde en los bordes del marco, la espalda de un joven de traje amarillo cuadriculado. En el sentido de las manecillas del reloj, sentados a la mesa, una pareja: la joven de traje verde pálido, sonríe coqueta mientras sostiene su rostro juvenil, a un galán de traje oscuro y camisa blanca inmaculada que nos da la espalda; del otro lado, una chica de vestido blanco con rebordes, sostiene una rosquilla que ha mordido, mientras parece pensar en las palabras que acaba de decirle su pretendiente. Cerrando el círculo, un joven de traje gris, mira arrobado hacia la nada, mientras que su chica, parece acabar de retirar o disponerse a apoyar su barbilla en el hombro del chico. Los danzantes de atrás, una chica rubia de traje violeta y un joven de traje gris claro y corbata caqui con negro, parece intentar besarla. Quizá estaría sonando una pieza de Glenn Miller, Moonligth Serenade, mientras los vientos de la pasada guerra y los de otras próximas, penden sobre las cabezas engominadas y los peinados exquisitos de los que integran ésta escena cortesana, sobria y melancólica. Es el año 1947.

                                                                 Moonligth Serenade.

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